Acabo de leer el artículo de nuestro compañero titulado “El trabajo, ¡Derecho o explotación!”, que pena que no lo ví a tiempo, en todo caso quería opinar al respecto. Esta algo claro que las leyes no pasan de ser simples letras en el papel y que las instituciones encargadas de velar por el cumplimiento de las mismas (en este caso de plantear las condiciones laborales) tampoco cumplen con su deber.
El Ministerio de Trabajo y Empleo, por ejemplo, nombra entre sus objetivos, misión y visión, velar por el cumplimiento de los mismos principios que estipula la constitución y no vemos ningún resultado de sus labores.
Sabemos que las instituciones existen, sabemos que las leyes y principios constitucionales existen, entonces, ¿por qué no funcionan? Creo que (entre otros) existen 3 principios básicos:
a) Educación del trabajador:
Los trabajadores, así como la población en general, no están al tanto de sus derechos ni deberes. No conocen la normativa legal ni los mecanismos para hacer respetar sus derechos. El que no sabe que puede defenderse simplemente no se defiende. La ignorancia de los perjudicados es su peor carcelario.
Los trabajadores, así como la población en general, no están al tanto de sus derechos ni deberes. No conocen la normativa legal ni los mecanismos para hacer respetar sus derechos. El que no sabe que puede defenderse simplemente no se defiende. La ignorancia de los perjudicados es su peor carcelario.
b) Ineficiencia de los servicios públicos:
Mas de una vez hemos escuchado a la gente pobre decir “es que aquí para poder conseguir algo es necesario tener billete”. Lamentablemente es real. El sistema publico (incluyendo el judicial) se encuentra en un patético estado de putrefacción. Todo funciona mediante el dinero y el que no lo tiene no consigue “justicia”. Los pocos trabajadores que conocen sus derechos no pierden el tiempo intentando quejarse. No les conviene faltar al explotador trabajo ya que intentar quejarse seria una perdida de tiempo.
Mas de una vez hemos escuchado a la gente pobre decir “es que aquí para poder conseguir algo es necesario tener billete”. Lamentablemente es real. El sistema publico (incluyendo el judicial) se encuentra en un patético estado de putrefacción. Todo funciona mediante el dinero y el que no lo tiene no consigue “justicia”. Los pocos trabajadores que conocen sus derechos no pierden el tiempo intentando quejarse. No les conviene faltar al explotador trabajo ya que intentar quejarse seria una perdida de tiempo.
c) El problema no son las leyes sino quienes las ejercen:
El nexo entre los ciudadanos y el estado son los partidos políticos. A lo largo de las décadas, los partidos políticos en el Ecuador han estado constituidos por los empresarios (los dioses que nos castigan sin razón). Los mismos empresarios han sido los dueños de las cortes y de los gobiernos (incluido el congreso). ¿Qué sucede cuando los explotadores son los mismos que manejan las leyes y los mecanismos de protección? ¿Cómo podemos quejarnos, mientras el mismo explotador es quien se encarga de recoger las demandas? El problema radica en la inexistencia de independencia y el monopolio estatal. El explotador tiene el poder, por ende gobernará acorde a sus necesidades, buscando únicamente beneficios para él y los de su clase mientras la gran mayoría de los ecuatorianos se largan a países extraños buscando mejores condiciones y oportunidades. Por otro lado, esta clarísimo que al explotador no le interesa educar a la gente. Un pueblo ignorante es un pueblo manipulable; malditos sean, condenan al país al subdesarrollo; cuando se den cuenta que ya no pueden lucrar será muy tarde para progresar.
El nexo entre los ciudadanos y el estado son los partidos políticos. A lo largo de las décadas, los partidos políticos en el Ecuador han estado constituidos por los empresarios (los dioses que nos castigan sin razón). Los mismos empresarios han sido los dueños de las cortes y de los gobiernos (incluido el congreso). ¿Qué sucede cuando los explotadores son los mismos que manejan las leyes y los mecanismos de protección? ¿Cómo podemos quejarnos, mientras el mismo explotador es quien se encarga de recoger las demandas? El problema radica en la inexistencia de independencia y el monopolio estatal. El explotador tiene el poder, por ende gobernará acorde a sus necesidades, buscando únicamente beneficios para él y los de su clase mientras la gran mayoría de los ecuatorianos se largan a países extraños buscando mejores condiciones y oportunidades. Por otro lado, esta clarísimo que al explotador no le interesa educar a la gente. Un pueblo ignorante es un pueblo manipulable; malditos sean, condenan al país al subdesarrollo; cuando se den cuenta que ya no pueden lucrar será muy tarde para progresar.
En fin, el problema esta localizado, la verdadera pregunta es, ¿Ahora que? ¿cómo actuamos? ¿Cómo cambiamos la situación?. Debemos estar concientes que una nueva constitución no es suficiente para realizar un verdadero cambio. Necesitamos actuar nosotros, los ciudadanos, una voz puede no ser escuchada, pero incentiva a otras voces a unirse hasta convertirse en un estruendo.
V.B
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