LA RUPTURA DE LOS 25 ESTÁ POR UNA VIDA DIGNA
En las últimas semanas hemos sido testigos de un falso debate sobre el tema de los derechos. Se ha reducido una compleja discusión sobre la laicidad del Estado, los derechos reproductivos y el principio fundamental de la no discriminación a unos titulares amarillistas y simplones: "Dios, aborto, gays". Asumir el debate desde el slogan, el escándalo, el amarillismo no sólo es una trampa sino un error, por eso no vamos a hacerlo.
Estamos, como hemos estado en la vida diaria (no sólo en la política) profundamente comprometidos con los derechos y las libertades de todas las personas, en particular de aquellas tradicionalmente discriminadas y estigmatizadas: jóvenes, mujeres y miembros de la comunidad GLBTT. La defensa de nuestros derechos no se limita al "matrimonio" o al "aborto". SIEMPRE defendemos la vida. Una VIDA CON DIGNIDAD, con libertad, libre de violencia, de discriminación. El derecho de cada persona a construir su propio proyecto de vida, de tomar decisiones, de participar en la vida pública y no ser discriminados o maltratadas por nuestras resoluciones y acciones.
El debate sobre el Estado laico está vigente; nuestra posición clara: la próxima Constitución deberá calificar expresamente al Estado Ecuatoriano como laico y además definir lo que eso significa para evitar cualquier distorsión.
Los derechos reproductivos de las mujeres no se reducen a la interrupción voluntaria del embarazo. Seguiremos defendiendo la progresividad de los derechos y jamás justificaremos la muerte de mujeres por tener enfermedades que les impiden continuar sus embarazos riesgosos. Lo que defendemos es que la nueva Constitución ayude a que las mujeres tengan derecho a decidir cuándo y cuántos hijos tener, a educación, promoción y acceso de todas y todos a los métodos de anticoncepción existentes en el mundo, derecho a trabajar y no ser despedidas cuando decidimos tener un embarazo, derecho a seguir estudiando cuando estemos embarazadas. Defendemos el reconocimiento de todas las familias no sólo de las que tienen parejas sino de las que existen en nuestro país: las que solo hay padre o madre, otras con solo abuelos o tías, así como tantos tipos de familias que hoy no son protegidas por el Estado y que solo aumentan la angustia de sus miembros y el desamparo de los más jóvenes. Por supuesto, además de estos temas defenderemos todos los otros derechos constitucionales de las mujeres, hombres y jóvenes.
Sobre los derechos de las personas GLBTT (gays, lesbianas, bisexuales, travestis y transgéneros) tenemos muchos temas pendientes para la nueva Constitución. La no discriminación por orientación sexual, en los derechos sexuales: la libertad de opción sexual y elección de pareja, la no discriminación en el ámbito laboral, seguridad social y en la búsqueda de vivienda (que reconocemos son temas aún muy sensibles por desconocidos en nuestro país), el derecho a la identidad, el proyecto de vida, el derecho a crecer ejerciendo su identidad sexual y así formar la personalidad en un ambiente seguro y sano.
Pero sobretodo defendemos el derecho a poder debatir con más argumentos, respeto y menos prejuicios y fobias.
Sabemos que éste es un proceso largo y complejo, que no inicia ni termina con nosotros. El Ecuador está frente a la posibilidad de avanzar hacia una sociedad sin discriminación. No nos dejemos engañar con el discurso mediático que defienden los poderes que intentan, una vez más, impedir los cambios para mantener sus injustos privilegios.
Nosotras y nosotros no hemos bajado la guardia. Esperamos que ustedes tampoco: el debate y la defensa de los derechos debemos hacerlo en la Asamblea pero también en el hogar, en el barrio, en el trabajo, en los medios de comunicación. Necesitamos pasar la voz, que se escuche fuerte y en todas partes ¡Contamos con ustedes!
LA RUPTURA DE LOS 25
En las últimas semanas hemos sido testigos de un falso debate sobre el tema de los derechos. Se ha reducido una compleja discusión sobre la laicidad del Estado, los derechos reproductivos y el principio fundamental de la no discriminación a unos titulares amarillistas y simplones: "Dios, aborto, gays". Asumir el debate desde el slogan, el escándalo, el amarillismo no sólo es una trampa sino un error, por eso no vamos a hacerlo.
Estamos, como hemos estado en la vida diaria (no sólo en la política) profundamente comprometidos con los derechos y las libertades de todas las personas, en particular de aquellas tradicionalmente discriminadas y estigmatizadas: jóvenes, mujeres y miembros de la comunidad GLBTT. La defensa de nuestros derechos no se limita al "matrimonio" o al "aborto". SIEMPRE defendemos la vida. Una VIDA CON DIGNIDAD, con libertad, libre de violencia, de discriminación. El derecho de cada persona a construir su propio proyecto de vida, de tomar decisiones, de participar en la vida pública y no ser discriminados o maltratadas por nuestras resoluciones y acciones.
El debate sobre el Estado laico está vigente; nuestra posición clara: la próxima Constitución deberá calificar expresamente al Estado Ecuatoriano como laico y además definir lo que eso significa para evitar cualquier distorsión.
Los derechos reproductivos de las mujeres no se reducen a la interrupción voluntaria del embarazo. Seguiremos defendiendo la progresividad de los derechos y jamás justificaremos la muerte de mujeres por tener enfermedades que les impiden continuar sus embarazos riesgosos. Lo que defendemos es que la nueva Constitución ayude a que las mujeres tengan derecho a decidir cuándo y cuántos hijos tener, a educación, promoción y acceso de todas y todos a los métodos de anticoncepción existentes en el mundo, derecho a trabajar y no ser despedidas cuando decidimos tener un embarazo, derecho a seguir estudiando cuando estemos embarazadas. Defendemos el reconocimiento de todas las familias no sólo de las que tienen parejas sino de las que existen en nuestro país: las que solo hay padre o madre, otras con solo abuelos o tías, así como tantos tipos de familias que hoy no son protegidas por el Estado y que solo aumentan la angustia de sus miembros y el desamparo de los más jóvenes. Por supuesto, además de estos temas defenderemos todos los otros derechos constitucionales de las mujeres, hombres y jóvenes.
Sobre los derechos de las personas GLBTT (gays, lesbianas, bisexuales, travestis y transgéneros) tenemos muchos temas pendientes para la nueva Constitución. La no discriminación por orientación sexual, en los derechos sexuales: la libertad de opción sexual y elección de pareja, la no discriminación en el ámbito laboral, seguridad social y en la búsqueda de vivienda (que reconocemos son temas aún muy sensibles por desconocidos en nuestro país), el derecho a la identidad, el proyecto de vida, el derecho a crecer ejerciendo su identidad sexual y así formar la personalidad en un ambiente seguro y sano.
Pero sobretodo defendemos el derecho a poder debatir con más argumentos, respeto y menos prejuicios y fobias.
Sabemos que éste es un proceso largo y complejo, que no inicia ni termina con nosotros. El Ecuador está frente a la posibilidad de avanzar hacia una sociedad sin discriminación. No nos dejemos engañar con el discurso mediático que defienden los poderes que intentan, una vez más, impedir los cambios para mantener sus injustos privilegios.
Nosotras y nosotros no hemos bajado la guardia. Esperamos que ustedes tampoco: el debate y la defensa de los derechos debemos hacerlo en la Asamblea pero también en el hogar, en el barrio, en el trabajo, en los medios de comunicación. Necesitamos pasar la voz, que se escuche fuerte y en todas partes ¡Contamos con ustedes!
LA RUPTURA DE LOS 25